La falta de presión de agua es uno de los problemas más habituales y difíciles de detectar que pueden existir. Sobre todo porque se trata de un proceso paulatino, que hace que un día te des cuenta de que al abrir el grifo no sale el caudal adecuado. ¿A qué se debe este problema? ¿Cuáles son las consecuencias de tener poca presión en los grifos?

Problemas derivados de la falta de presión

Uno de los efectos más evidentes de la falta de presión de agua es la poca cantidad que sale por los grifos, lo que dificulta tareas tan sencillas como lavar los platos. Incluso si se trata de un lavavajillas o una lavadora, cuando el caudal es escaso, los tiempos de lavado se alargan, aumentando el consumo de energía.

Otro de los problemas que pueden suceder, y que suele ser el que alerta sobre la escasa presión, es que no sale agua caliente cuando se abre la ducha o el grifo, porque el calentador no recibe correctamente la orden de abrir los mecheros. Este suele ser el momento en el que se avisa a un fontanero profesional para que vea lo que pasa.

Cómo aumentar la presión en la ducha

Una de las causas de que en la ducha salga poca agua puede ser la obstrucción de la alcachofa. Los pequeños agujeros por los que sale el agua se van taponando debido sobre todo a la cal. En realidad no es un problema de presión, y su solución es tan sencilla como desmontar la pieza y meterla en un recipiente con vinagre y agua templada unas cuantas horas. Si el problema continúa, es mejor comprar una alcachofa nueva.

Si no tienes problemas pero quieres más presión, puedes colocar en la ducha un nebulizador, que además ayuda a ahorrar agua. Aunque debes asegurarte antes de que no lo tienes ya, porque las duchas nuevas suelen llevar uno de serie.

Falta de presión de agua en toda la casa

Si el problema de la presión de agua es general, puede que haya varios motivos. Uno de ellos es el mismo que en la ducha, acumulación de cal o sedimentos que bloquean el paso al abrir el grifo. Para solucionarlo, no hay más que desmontar la boquilla y limpiarla bien.

También puede haber falta de presión si hay una fuga en la red y no se ha detectado. Lo mejor es contactar con un servicio profesional para la detección de la fuga y proceder a repararla lo antes posible, ya que también se puede estar causando daño.

Otro motivo puede ser el de tener unas tuberías muy viejas y obstruidas. Con el paso del tiempo, los sedimentos que arrastra el agua se van depositando en las paredes de las tuberías, cerrando el paso interior y haciendo que el caudal disminuya y no llegue la cantidad de agua que había al principio.

Si esto es lo que pasa, necesitarás hacer una limpieza profunda de las tuberías, o cambiar la instalación. En cualquier caso, lo mejor será que consultes con un experto. Si lo necesitas, estamos a tu disposición para resolver estas y muchas otras dudas.