El aumento de los desarrollos inteligentes en las ciudades está llevando a nuevas necesidades. Entre ellas, la de poder acometer obras y reformas sin tener que abrir las calles, algo que se logra gracias a la tecnología sin zanjas. Un concepto innovador, pero muy necesario para acabar con las molestias que hasta ahora nos han acompañado en los grandes núcleos urbanos.

¿Qué es tecnología sin zanjas?

La tecnología sin zanjas es una solución a los problemas derivados de obras como la renovación y mantenimiento de redes de saneamiento, alcantarillado y abastecimiento de agua, así como de servicios de comunicaciones, electricidad o gas.

Según los expertos, 8 de cada 10 obras podrían hacerse sin necesidad de abrir la calle para realizarlas. No obstante, todavía son bastante poco conocidas.

La tecnología sin zanjas genera cierta desconfianza, como todo lo nuevo. También existe la idea de que se trata de soluciones más caras que las convencionales, en parte debido a lo poco que se conoce de ella.

Una solución para impulsar las ciudades inteligentes

Cada vez se oye hablar más de las smart cities, un paso natural en vista de cómo la tecnología digital está ocupando gran parte de nuestras vidas. Este tipo de ciudades se concentran en utilizar todos los avances para convertirse en zonas con mayor eficiencia, aportar nuevos servicios a la sociedad y mejorar el confort de sus habitantes, sin causar un impacto en el planeta.

La tecnología sin zanjas es uno de los recursos con los que cuentan las smart cities para lograr un desarrollo sostenible, eliminando molestias a la vez que se atienden las necesidades que las averías y el uso pueden provocar. Es mucho más limpio y eficaz que romper el suelo una y otra vez cuando se tiene que acometer alguna obra o instalación.

La tecnología sin zanjas en el sector de la pocería

Hablando específicamente de las tareas de pocería en Madrid, al igual que en tras ciudades que aspiran a convertirse en ciudades preparadas para el futuro, es un hecho que las canalizaciones actuales necesitan un cambio profundo. Hay tuberías que tienen cerca de 100 años, con todo lo que eso conlleva en cuanto a roturas y atascos. Además, la rapidez con la que han crecido algunas zonas ha hecho que no se realicen las cosas como deberían.

Por todo esto, se impone un cambio gradual, un modo de poder atender las necesidades de las ciudades, sin causar molestias o con las mínimas posibles. En Bluered ya contamos con tecnologías de inspección y reparación que no requieren abrir un hueco en el suelo para encontrar y solucionar el problema.

Por ejemplo, las cámaras de inspección de tuberías ayudan a las labores de mantenimiento preventivo de las redes de saneamiento. Permiten comprobar el estado de las canalizaciones sin interferir de manera innecesaria en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Estamos convencidos de que la tecnología sin zanjas es mucho más que el futuro de las ciudades. Es un presente en el que estamos inmersos, al que necesitamos adaptarnos de forma inmediata.

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